Sobre el autor

El autor

Roberto García Zea es egresado de la Escuela de Geografía de la Universidad Central de Venezuela en 1979; ha dedicado gran parte de su vida a explorar los vínculos entre la historia, la espiritualidad y la condición humana. Su interés por las culturas indígenas, la época colonial y los conflictos entre la luz y la oscuridad —tan presentes en el imaginario colectivo— se refleja en sus novelas.

El lugar de los helechos fue su primera novela. La historia de Paula es su segunda obra. Su estilo narrativo entrelaza la historia de Venezuela con la historia familiar e invita al lector a habitar los paisajes, los silencios, las aventuras y las desventuras de sus personajes.

Mi literatura

La historia de Venezuela siempre ha ocupado un lugar importante en mi familia. Conocerla, comprenderla e investigarla forma parte de una herencia familiar. Mi abuelo paterno fue historiador, y su ejemplo ejerció una gran influencia en mí, especialmente en mi interés por la investigación documental y el estudio de las fuentes. Mi abuelo materno, por su parte, era el hombre de la tradición oral: el de las historias familiares, llenas de episodios pintorescos y fantásticos.

Una vez retirado de mi vida profesional, me dediqué a investigar para reconstruir el árbol genealógico de mi familia. Aquella búsqueda abrió ante mí un mundo fascinante de historias. La rigurosa revisión de documentos que acreditaban nacimientos, muertes, filiaciones, herencias y compraventas de propiedades fue creando un sólido marco histórico.

¿Cómo fueron sus vidas? ¿Qué ocurrió entre una fe de bautismo y un acta de defunción?

Allí donde los documentos guardaban silencio, la memoria familiar y la tradición oral comenzaron a llenar los espacios vitales existentes entre aquellos hitos documentales. Donde tampoco alcanzaba la tradición oral, apareció la imaginación.


De esa conjunción nació en mí la idea de escribir sobre mis antepasados: imaginar cómo pudieron haber sido sus vidas, sus conflictos, sus amores, sus temores y las decisiones que debieron tomar.


Así nacieron estas novelas, en las que algunos de mis ancestros desempeñan un papel protagónico dentro de tramas donde la historia y la fantasía se entrelazan. Venezuela, África y España, junto con los acontecimientos históricos que las vincularon a través del tiempo, conforman el marco en el que los personajes viven sus aventuras y desventuras y toman decisiones condicionadas por las circunstancias de su época.

Los invito a acompañarlos en ese viaje, allí donde terminan los documentos y comienza la fantasía.

Una herencia dedicada a la historia

Mi interés por la investigación histórica tiene profundas raíces familiares. Mi abuelo paterno, Héctor García Chuecos, fue individuo de número de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela y ejerció una importante influencia en mi acercamiento al estudio de la historia, sus documentos y sus fuentes.

Su vida y su obra fueron recogidas por su hijo, Oswaldo Lorenzo García Sánchez, en la publicación Héctor García Chuecos. Vida y obra de un historiador.

Héctor García Chuecos

Vida y obra de un historiador

Por Oswaldo García Sánchez

Una aproximación a la vida, trayectoria intelectual y obra de Héctor García Chuecos, historiador venezolano e individuo de número de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela.

Jorge Simón Zea

Mi abuelo materno, Jorge Simón Zea, nació en Coro, estado Falcón, Venezuela, y fue comerciante de profesión. Fue uno de los numerosos hijos del coronel Juan Isidro Nava, quien participó en la Revolución Legalista de 1892.

Se casó con Telésfora de los Reyes Irausquin, nacida en Los Taques, estado Falcón. El matrimonio se celebró el 21 de octubre de 1911 en Los Taques. Tuvieron once hijos a lo largo de veinte años.

Entre 1905 y 1912, Paraguaná se vio afectada por dos períodos de sequía extrema y una plaga de langostas que devastaron la agricultura y la ganadería. Como consecuencia, se produjo una fuerte emigración hacia Coro y otras ciudades de Venezuela. Muchas personas emprendieron el camino a pie; algunas no lograron llegar a su destino y fallecieron durante el trayecto. De aquellas muertes y de la memoria popular surgió una de las leyendas más arraigadas de la región: las Ánimas de Guasare, a las que todavía hoy se les rinde culto.

Mis abuelos maternos también emprendieron la búsqueda de una vida mejor. Junto con su pequeña hija Isabel Margarita, Margot, partieron hacia Caracas. Llegaron primero a Coro y continuaron a pie hasta Puerto Cabello, donde consiguieron embarcarse rumbo a La Guaira, puerto de entrada a la ciudad de Caracas.

Mi abuelo consiguió trabajo como policía en Caracas, gracias a la ayuda de otros falconianos que ya vivían en la ciudad.

Con esta breve reseña de su difícil vida, es posible imaginar la cantidad de historias familiares y leyendas que compartió con nosotros. Mi abuelo fue para mí el hombre de la tradición oral: el de las historias familiares, llenas de episodios pintorescos y fantásticos.

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